-"Usted vive prevenida, cuando le pregunto sobre una vieja..."
-No. La que vive prevenida es usted, usted que no ha aceptado lo que su hija es,
usted que no afronta la realidad visible. Pero no es mi culpa,
yo, en cierta medida ya cumplí con lo que el corazón
me dictaba. Expresarle mi sentir, y sólo por el hecho de no querer guardarle
ni ocultarle algo. Madre, sigues cegada, amar tu mismo género no te hace mejor o peor,
simplemente te hace humano, porque ¡CARAJO! ¿qué es la vida sin amar?
¿qué es la vida sin sentir, o admirar?...
Esa noche me fui a cama, con lágrimas entre párpado y párpado, al igual que ella..
Pero, ¿saben? Estoy purgada, desintoxicada contra el dolor de no decir,
y siempre guardar qué siento, en realidad.
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