Le anexo sabor a lo intocable.
Me bebo el dolor de lo inexplicable.
De la tragedia extraigo el olor;
para recordar que allí no debo pisar más.
Respiro el color de tus ojos marrones.
Acaricio la risa que brota sin moti-VOS.
Sí. A veces sin vos.
Quizá sólo conmigo.
O con nadie.
Sin ninguna.
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