viernes, 20 de noviembre de 2015

Bastó una simple insinuación, para repoblar estas ganas. Mientras yo echaba una parrafada, no desistió de examinar el movimiento dulce con el que le discurseaba mi vida, recordando que sostuve su vaporosa presencia durante un cuantioso lapso. Me tanteaba el capricho de acercarme una vez más a sus carnosos labios, tan frágiles, tan suaves, tan exquisitos. No, no pude anular el deseo.

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